#PORSIHACEFALTA

LA LISTA DE LO QUE ODIAN

Por Horacio CORRO ESPINOSA

Cuatro horas después del asesinato de Francisco Alejandro Leyva Aguilar hice un comentario. No voy a repetir lo que ya dije. Vuelvo al micrófono por otra razón: porque su muerte me obliga a confesar algo que llevo casi cuatro años callando.

Eso lo dijo Salomón Jara el 31 de agosto de 2022, siendo gobernador electo, en un video que subió a sus redes. En él me etiquetó como su enemigo. Su molestia no era un secreto: le incomodó que yo documentara el desvío de varios millones de pesos. Al día siguiente le respondí con una frase que hoy releo con otro peso: «Tu gobierno será de golpeteo a la prensa, principalmente a la oaxaqueña.»

No fue profecía. Fue leer cómo desde el poder se nombraba a los periodistas críticos: enemigos. No afirmo que aquello explique el asesinato de Leyva; nadie tiene ese dato y será la autoridad quien lo determine. Afirmo lo que sí puedo verificar: el clima que describí entonces es el que hoy respiramos los periodistas de Oaxaca.

Y no es cosa del pasado. En su conferencia del 20 de julio, un día antes del asesinato de Alejandro Leyva, el gobernador dijo, con sus palabras: «pasando la Guelaguetza vamos a hacer una descripción de todos los portales que nos odian, para que cuando ustedes me pregunten de esos portales, si están dentro de esos, no se los voy a contestar.» Lo advertí en 2022 y lo confirmó él en 2026: desde el poder se clasifica a la prensa entre la dócil y la enemiga.

Y aquí me toca hablar de mí.

Después de aquel video y de mi respuesta, se agudizaron las amenazas de muerte. Presenté una carpeta en la Fiscalía. No avanzó. A partir de ahí dejé de escribir sobre corrupción. No por decisión editorial. Por miedo. Un periodista de cuarenta y cuatro años de oficio se calló en el tema que más incomoda al poder, y se calló porque tuvo miedo.

El viernes 24, ante la prensa, el gobernador dijo: «cuentan con un gobierno que respeta su labor y que atenderá cualquier denuncia relacionada con amenazas o con agresiones contra la libertad de expresión.» Mi denuncia por amenazas de muerte lleva casi cuatro años sin avanzar. Lo demás lo dejo a su criterio.

Lo confieso hoy, en voz alta, por una sola razón: para dejar de cumplirlo. El silencio es un peso que asfixia. El miedo que no se nombra manda. El que se dice en público deja de mandar.

Porque el silencio no protege al ciudadano. Protege a quien no quiere ser exhibido. Cuando un periodista deja de investigar por miedo —y hoy lo digo por experiencia propia—, pierde la sociedad entera.

Hoy el tiempo confirma aquella advertencia con una exactitud que duele. Lo que en 2022 fue una amenaza en un video, hoy es un periodista muerto y periodistas que, como yo, aprendimos a callar.

El sábado 25 quedó a la vista. En la calenda de delegaciones que el gobernador encabezaba, la familia y los amigos de Alejandro Leyva montaron una protesta pacífica. Un grupo de civiles intentó abortarla. Y el gobernador tomó otra calle para no pasar frente a los deudos.

Por eso vuelvo a escribir. Otra vez sin miedo.

Porque mientras matar a un periodista siga siendo una posibilidad en Oaxaca, nadie puede decir que aquí la verdad camina libre. La respuesta le toca a usted, gobernador Salomón Jara Cruz.

Twitter o X: @horaciocorroes
Facebook: Horacio Corro
#PorSiHaceFalta

Entradas relacionadas